Más allá del papel

Verbic, Francisco “Más allá del papel. Lecturas críticas sobre procesos colectivos”, Editores del Sur, Buenos Aires, 2020.

 

INTRODUCCIÓN

Las once presentaciones que comparto en este libro fueron realizadas en eventos académicos desarrollados en Argentina, Brasil y Chile entre los meses de mayo de 2017 y noviembre de 2018, con excepción de las dos primeras que son de finales de los años 2013 y 2015, respectivamente, y sirven como una suerte de introducción general al tema.

La idea de publicarlas surgió a fines del año 2018 y fue posible gracias a la colaboración de Daniel Arce, Camila Beguiristain, Matías Caimi, Manuel Caramés, Yasmín Aguirre y Santiago Di María, quienes transcribieron prolija y detalladamente los audios y videos donde se encontraban registradas. Luego me ocupé de editar y corregir ese material para adaptarlo al formato papel, manteniendo el lenguaje coloquial utilizado en cada oportunidad. También seleccioné algunos trabajos propios (y en coautoría) que verán como referencias al final de cada capítulo. Son una invitación para quienes deseen profundizar en los temas allí abordados.

A lo largo de estas páginas podrán ver el desarrollo de explicaciones, planteos y críticas sobre diversas cuestiones, conceptos e ideas vinculadas con el tratamiento y decisión de conflictos colectivos en sede judicial.

Se trata de temas sobre los que vengo investigando, escribiendo y dictando clases desde hace más de quince años, y sobre los cuales trabajo como abogado litigante desde hace casi una década. Esta última aclaración es importante para que sepan desde donde hablo y escribo, ya que estoy convencido de que no hay discursos neutros.

Podrán ver que algunos de los temas analizados se repiten en distintas presentaciones y, en ciertos casos, se explican de manera casi idéntica. A mi modo de ver y entender el fenómeno de los procesos colectivos, alrededor de esos temas giran las principales problemáticas que debemos considerar, enfrentar y discutir francamente (con urgencia y espíritu crítico, además) si realmente queremos avanzar hacia un sistema efectivo de defensa colectiva de derechos y cumplir de ese modo con el mandato del artículo 43 de la Constitución Nacional.

Entre ellos me refiero, por ejemplo, al fenómeno de los conflictos colectivos como signo de nuestras sociedades contemporáneas, la ausencia de mecanismos procesales adecuados y eficientes para discutir tales conflictos en sede judicial, y las ventajas que –aun en ausencia de mecanismos con tales características– traen consigo los procesos colectivos en términos de acceso a la justicia, disuasión de conductas ilícitas colectivas, macroeconomía procesal y tratamiento igualitario de conflictos homogéneos.

También se repiten ideas sobre la falta de legitimidad política mayoritaria del Poder Judicial para involucrarse en estos temas, la necesidad de generar instrumentos que permitan construir esa legitimidad, el rol de los jueces en nuestro sistema democrático y sus límites para controlar las decisiones de los otros poderes del Estado en materia de políticas públicas, la necesidad de abordar la problemática desde una perspectiva interdisciplinaria y no solo jurídica, y, por supuesto, los fuertes intereses corporativos y estatales que explican la falta de regulación en la materia y la gran cantidad de conflictos colectivos que han recibido –o bien reciben en la actualidad– tratamientos y decisiones verdaderamente escandalosas y, además, alejadas de todo conocimiento y control social.

En general, como puede advertirse de su sola enunciación y como espero quede claro con su desarrollo, no se trata de cuestiones de técnica procesal colectiva (que efectivamente las hay, por supuesto, y también deben ser discutidas). Se trata, más bien, de cuestiones sociales, políticas, económicas, culturales y organizacionales mucho más profundas y complejas que las características y diseño que pueda tener una ley procesal en la materia.

Por eso, para una mejor comprensión del material que se presenta en este libro entiendo necesario advertir y llamar la atención sobre algo importante: cómo el discurso general y los medios de comunicación han inculcado a la sociedad una perspectiva parcial y equivocada para enfrentar lo que sucede en el Poder Judicial.

La perspectiva es parcial porque la mirada se enfoca, casi exclusivamente, en lo que ocurre en el fuero penal.

Esta atención sobre lo penal es razonable si consideramos que allí se juega la libertad de las personas. Sin embargo, existe otra dimensión del Poder Judicial que en el discurso público se encuentra casi oculta para la ciudadanía.

Me refiero a la dimensión que abarca los fueros contencioso administrativo, laboral, civil, comercial, seguridad social y tributario, entre otros. En esta dimensión, que incluso es mucho más relevante que la penal en términos cuantitativos y cualitativos, se juega la protección de los derechos que hacen a las cuestiones más básicas de nuestra vida social, al respeto de las diferencias y a nuestra autonomía individual.

Cuando los casos no penales eran casi exclusivamente de tipo individual y eminentemente privados, era razonable que todo esto pasara un poco desapercibido. Sin embargo, desde que jueces y juezas han comenzado a trabajar en casos colectivos, es urgente cambiar la perspectiva para abrir y profundizar la discusión con el objetivo de entender las consecuencias que supone el procesamiento y la decisión de conflictos colectivos por un Poder Judicial que poco y nada ha cambiado desde el año 1853.

Por otra parte, la perspectiva es equivocada porque, en general, cuando se hace referencia a temas judiciales suele hablarse de “la justicia”.

No deberíamos hablar de la justicia sino del Poder Judicial (así, con mayúsculas). La justicia es un valor, mientras que el Poder Judicial es una de las estructuras políticas que conforman el Estado. Ni más ni menos que aquella donde se define, en última instancia, la interpretación y alcance de nuestros derechos.

En ocasiones, esta definición sobre nuestros derechos ha sido justa. En otras no tanto. Y en otras, lisa y llanamente ha derivado en la consolidación de graves situaciones de injusticia.

La historia demuestra que estas situaciones de injusticia han perjudicado sistemáticamente a ciertos grupos vulnerables de nuestra sociedad, al mismo tiempo que han favorecido a sectores de poder –público y privado– que avanzaron y consolidaron sus intereses violando derechos fundamentales bajo la mirada cómplice del Poder Judicial.

Por ello, para pensar lo que sucede con los procesos colectivos es esencial romper con este discurso. Dejar de pensar en “la justicia” y tener en cuenta que el Poder Judicial es un espacio de poder, integrado por personas que, se quiera reconocer o no, tienen preferencias políticas, orientaciones ideológicas e intereses individuales y corporativos sobre los cuales muy poco se discute.

Desde este enfoque, el libro pretende servir como un disparador que permita dimensionar la real magnitud de las cuestiones que se están discutiendo ante el Poder Judicial, más allá de los casos penales que cotidianamente colonizan los medios de comunicación.

Además, busca ser una suerte de denuncia de la dramática diferencia que existe entre las sentencias en el papel, el discurso jurídico-mediático y lo que ocurre en la realidad en el campo de los procesos colectivos.

No es un libro de divulgación general porque tiene referencias permanentes a cuestiones técnicas que las personas no abogadas difícilmente puedan entender. Sin perjuicio de eso, mantengo la expectativa de que cualquiera que no pertenezca al mundo legal se anime a leerlo. Especialmente porque, como adelanté, muchas de las cuestiones que se discuten en el marco de procesos colectivos afectan regularmente su vida cotidiana sin que lo sepan.

Muchas más de las que se imaginan, les aseguro que se van a sorprender.

Para terminar con esta introducción, quiero agradecer y compartir especialmente este libro con muchas personas que están trabajando sobre procesos colectivos y con quienes, en distintos espacios y desde diversas perspectivas, he compartido discusiones y esfuerzos a lo largo de estos últimos años. Las ideas presentadas acá son en gran medida el resultado de esa experiencia y de un camino recorrido cerca de ellos.

A riesgo de olvidar alguno, entre los colegas argentinos me refiero a Eduardo Oteiza, Roberto Berizonce, Leandro Giannini, José M. Salgado, Carlos Vallefín, Roberto Gargarella (quien además escribió un enorme prólogo para este libro, gracias por eso también Roberto), Matías Sucunza, Matías Tau, Augusto Martinelli, Caren Kalafatich, Federico Valdez, Claudia Sbdar, Dante Rusconi, Cristian Abritta, Alejandro Pérez Hazaña, Carlota Ucín, Federico Sedlacek, Victoria Mosmann, Leandro Ardoy, Andrea Meroi, Adrián Bengolea, Andrés Bernal, Fernanda Silva, Víctor Trionfetti, Ana Clara Pauletti, Álvaro Pérez Ragone, Pablo Grillo Ciocchini y Santiago Pereira Campos (que si bien es uruguayo, casi cuenta como local).

También pienso en mis colegas y amigos brasileños, de quienes he aprendido mucho y siempre han sido muy generosos para promover la discusión y el diálogo entre nuestros sistemas. Entre ellos me refiero a Marco Félix Jobim, Hermes Zanetti Junior, Daniel Mitidiero, Antônio do Passo Cabral, Sergio Cruz Arenhart, Heitor Vitor Mendonça Sica, José Maria Rosa Tesheiner, Leonardo Silva Nunes, Darci Guimarães Ribeiro, Jordão Violin, Paula Pessoa Pereira, Edilson Vitorelli, Susana Henriques da Costa, Rennan Faria Krüger Tamay, Marco Antônio dos Santos Rodrigues, Thaís Paschoal, Fredie Didier Jr. y Gustavo Osna.

Espero que podamos continuar avanzando con esta construcción colectiva.

Y que estas páginas sean de alguna utilidad para ello.

Francisco Verbic
Chascomús, diciembre de 2019

 

La tabla de contenidos, el prólogo de Roberto Gargarella y esta introducción pueden consultarse acá.